
Proyecto, Lengua. Desde la narración.
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Les presentamos un fragmento del primer capítulo del libro Proyecto, Lengua, editado en 2014.
Lo puedes adquirir en formato digital (ebook).
Preliminares
1. Contestémonos algunas preguntas
Profesora Carmen Lepre
¿Qué significa enseñar lengua en la escuela?
El niño que ingresa en educación inicial ha aprendido gramática, de la misma forma que la han aprendido todos los que hablan una lengua. Dominar la gramática de uso resulta imprescindible para poder hablar cualquier lengua. Desde que escucha hablar a sus padres o a los adultos que lo rodean, el niño se formula hipótesis sobre los fonemas de la lengua vernácula, sobre las palabras que estos fonemas configuran, sobre cómo se flexionan sustantivos, adjetivos y verbos, y sobre cómo se organizan y relacionan las palabras de su lengua vernácula para armar oraciones. La misión de la escuela es enseñarle la lengua formal y la lengua estándar, variedades que no son las que el niño domina.
De la misma forma que la gramática de uso le sirve de soporte para hablar y escuchar mensajes orales, esta gramática de uso será el soporte para escribir y leer mensajes escritos. Pero lengua oral y lengua escrita poseen diferencias en el léxico y en la sintaxis. No hablamos de la misma forma que escribimos.
Así como el hombre se ha comunicado a través de la lengua oral desde que vive en sociedades, también ha logrado encontrar la forma de comunicarse a través de la escritura por medio de trazos que en los primeros momentos simularon las figuras de la vida cotidiana y luego se convirtieron en símbolos que las referían. Esto significa que tanto la lengua oral como la lengua escrita constituyen manifestaciones del lenguaje humano desde que un hombre se comunicó con otro.
El niño que ingresa en la escuela también ha tomado contacto con la lengua escrita en el diario vivir. Desde carteles en las calles, anuncios, etiquetas en los envases que consume, hasta los diarios y las revistas que ve a la venta en librerías y quioscos, o que tiene en su casa. Este contacto con la lengua escrita, sin embargo, no tiene por qué ser en todos los niños similar al conocimiento que posee de la lengua oral, al ingresar a la escuela.
A la escuela le corresponde promover el buen uso de la lengua escrita y de la lengua oral, las dos deben enseñarse en sus variedades formales y estándares.
¿Qué función tiene el maestro en el proceso de aprendizaje de la lengua?
El maestro guiará al niño en ese doble proceso, porque el aprendizaje debe promoverse, estimularse; la lengua debe enseñarse. ¿Cuándo, en qué momento de la jornada? Siempre. Porque todo lo que esté en contacto con el niño estará construido en la lengua que deberá aprender, mejorar, desarrollar. Todas las áreas de aprendizaje en la clase construyen sus contenidos en una lengua particular, y en todo momento puede el maestro hacer que el niño se detenga a observar algún componente léxico, morfológico, fonológico, ortográfico, sintáctico, que merezca ser observado.
¿Cómo enseñar la lengua escrita?
A través de textos, que deberán estar cuidadosamente seleccionados, para que funcionen como modelos a los que se expondrá a los alumnos. En la medida en que el niño esté siempre en contacto con buenas estructuras sintácticas y el léxico sea rico y conveniente, la lectura, entendida siempre como un proceso de comprensión de la información brindada por el material escrito, podrá ser el primer paso en el aprendizaje. A través de la observación sistemática de determinadas construcciones, el niño podrá imitarlas —tomarlas como modelo y punto de partida— y de esa imitación surgirán mejor léxico, mejores construcciones sintácticas, mejor ortografía.
Es importante no olvidar que para aprender a escribir es necesaria mucha práctica, por lo tanto el constante ponerse a escribir, escribir, escribir, es esencial. El maestro podría, al respecto, preguntarse ¿cuánto tiempo se destina en la clase a la escritura de algún tema o actividad? ¿Cuánto tiempo escribe en su casa? ¿Cuánto tiempo lee en la escuela? ¿Cuánto tiempo lee en su casa?
¿Cómo enseñar la lengua oral?
Será la variedad formal y estándar la que el niño deberá aprender en la escuela. Para ello, deberá tener espacio para hablar, para explicar, narrar, argumentar. Pero deberá preparar su discurso, realizar esquemas, ponerse de acuerdo con sus compañeros de clase y de equipo sobre qué dirá y cómo lo dirá. El poder apropiarse de un discurso formal será un logro para él.
¿La gramática debe enseñarse?
Claro que sí. Lo que ha dado en llamarse gramática de uso es lo que el niño necesitó aprender para poder hablar. Se trata de la internalización y comprensión de reglas sintácticas y morfológicas que son las que le permitieron poder producir oraciones más o menos correctas en sus primeros intentos.
La gramática que aprenderá en la escuela es la que necesitará para poder manejarse de manera reflexiva con el lenguaje. Deberá entender que los sustantivos son las palabras que denotan entidades del mundo, o que los adjetivos son los que aportan propiedades y características a esas entidades nombradas, que los verbos son palabras que pueden conjugar para indicar procesos, estados, acciones, movimientos, afectos, y que los adverbios son los que aportan propiedades y características que ayudan a interpretar lo que los verbos dicen. En fin, que las palabras que usa para hablar y escribir tienen un nombre de especie con el que designarlas por los roles que cumplen en las oraciones que produce. De esa forma, podrá reflexionar sobre cómo construye sus oraciones, qué léxico empleará, qué estructuras son las más apropiadas para poder decir lo que quiere decir.
Por ese motivo, en la escuela la gramática ocupa un lugar preponderante.
¿Cómo enseñarla y cuándo?
Como la enseñanza de la lengua, en todo momento puede hacerse. Basta con que surjan dudas y las recomendaciones podrán hacerse. Al leer, al interpretar la información que aporta el texto, la gramática también es la herramienta para poder hacerlo. Al formular las preguntas para ayudar a la comprensión de un texto, la gramática también está presente: ¿cómo dice lo que dice el enunciador? ¿Por qué elige esa forma de decirlo y no esta otra? ¿Se logran diferentes efectos al elegir esta palabra, esta frase, este sintagma, y no este otro?
En algún momento en la clase, habrá necesidad de apartarse de la anécdota o de la información leída y será necesario mostrar qué sintaxis y qué morfología se usó.
De esta forma, habiendo aprendido alguna estructura especial, el niño estará en condiciones de reproducirla en sus propios escritos. Y se habrá cerrado el círculo, para poder abrir otro inmediatamente después.
¿Cómo y por qué surgen los géneros discursivos en el programa escolar?
El programa escolar está estructurado en tres ejes: textos que narran, textos que persuaden, textos que explican. Se hace referencia con estos ejes a los géneros discursivos y a la posibilidad en todo enunciador de dirigirse a su interlocutor emitiendo mensajes en los que predomine una u otra modalidad de discurso.
Bajtín, en Estética de la creación verbal (2002: 248 y ss.) consideró que cada enunciación produce enunciados, que pueden construirse con una sola palabra o con un tratado, obra literaria, ensayo político. Es decir, un enunciado es algo que se enuncia en determinadas circunstancias, que lo justifican. En este sentido, los géneros discursivos se presentan en una determinada esfera de comunicación. Inmerso en una determinada esfera comunicativa, el enunciador hace uso de su libertad electiva para seleccionar un determinado género discursivo: periodístico, literario, coloquial-dialógico, persuasivo, narrativo, explicativo. Pero no somos libres de elegir mucho más, una vez seleccionado el género discursivo. ¿Y esto por qué? Porque cada género tiene su estructuración lingüística particular que lo caracteriza, sus estructuras sintácticas, su léxico. Por ese motivo es que, precisamente, en el programa cada uno de los ejes posee temas lingüísticos propios: morfología, nexos, léxico, sintaxis. En una explicación no surgen las mismas estructuras oracionales, los mismos «tipos» de oración, que en una narración.
En este volumen, comenzamos a presentar la narración y sus múltiples formas de aparecer, de presentarse al lector, para que, a través de ella, se puedan trabajar siempre asuntos lingüístico-gramaticales de interés y necesidad para la enseñanza de la lengua.
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